Tras la pandemia y la inestabilidad política mundial, el riesgo de robo de identidades y credenciales ha aumentado de manera exponencial.
Muchos estafadores buscan aprovecharse de los consumidores que buscan créditos a través de todo tipo de prácticas fraudulentas.
Aprovechando el poder de la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y el análisis avanzado de datos, las empresas pueden identificar actividad fraudulenta de forma más rápida y con mayor precisión, protegiéndose de pérdidas financieras y daños a su reputación.
En esta entrevista con Information Security Media Group, Celia Martín y Carl Eastwood expertos en fraude y seguridad en SAS explican: