Con la incertidumbre económica y la avalancha de normativas, las instituciones financieras se enfrentan a enormes retos.
Consideremos la nueva normativa para la constitución de reservas para siniestros, IFRS 9. Esta norma aumenta enormemente la complejidad de la estimación de las reservas para siniestros, ya que requiere muchos más datos que las prácticas anteriores. Para complicar aún más las cosas, estos datos suelen estar fragmentados, pueden ser de difícil acceso y de dudosa calidad.
Independientemente de cómo se interpreten estas normas, su cumplimiento requiere integrar el riesgo y las finanzas, crear, probar y gestionar nuevos modelos y gestionar datos complejos. Lo que se necesita es un proceso sólido, transparente y sostenible que pueda aplicarse.
Ahora más que nunca, los bancos necesitan abordar este problema a través de una solución modular que les ofrezca flexibilidad, escalabilidad y un mejor control y coordinación.